LA FIESTA DE LA AVIACIÓN EN CUENCA

Antonio Rodríguez Saiz

Cuando un día del año 1903 tiene lugar en el estado americano de Carolina del Norte el primer vuelo con un recorrido de 36 metros en 12 segundos, gracias a los ingenieros Wright que diseñaron y construyeron el aeroplano pilotado por el menor de los hermanos se cumplía el principio de un sueño deseado por la humanidad: volar como un pájaro.

Era la interrogación constante durante siglos que si un pájaro volaba porqué causa o motivo la inteligencia de las personas no podían conseguir la forma de hacerlo.

Surgen a principios del siglo XXI intrépidos aviadores henchidos de valor, atrevimiento e ilusión con riesgo permanente ante los obstáculos y dificultades. Uno de los pioneros de la aviación española, Benito Loygorri Pimentel, cuando el riesgo de volar era muy alto, realizó unas exhibiciones en la Feria y Fiestas de San Julián (1912) los días 4 y 7 de septiembre con gran éxito, en terrenos próximos a la carretera de Alcázar, La Abengozar. Vega Tordera y el paraje de Garabatea, junto al río Júcar...Hace algún tiempo que dediqué un artículo a este acontecimiento titulado, "El famoso aviador Loygorri realiza el año 1912 el primer vuelo sobre Cuenca“.

Tres años después (1915) coincidiendo también con las fiestas patronales dedicadas al segundo obispo de Cuenca otro famoso y grande de la aviación española e incluso más allá de nuestras fronteras llega a Cuenca para hacer una exhibición aérea: Salvador Hedilla Pinedo.

Tenía 32 años y el aviador cántabro venía precedido de una amplia y sobresaliente biografía con importantes triunfos y trofeos.

Es fácil imaginar la ilusión y deseos de presenciar el espectáculo aéreo no sólo por los vecinos de la capital sino asimismo de conquenses avecindados en la provincia que llenaron las posadas, casas particulares y de huéspedes para disfrutar una vez más de las fiestas a pesar que ese año la cosecha agrícola fue escasa.

Era el aparato del aviador, diseñador y constructor de aviones, Salvador Hedilla un monoplano “Vendome”, modelo de 1912 con motor mejorado de 5’8m. de longitud y una superficie alar de 14 m. y casi 200 Kgs. de peso, desmontable con facilidad y sin gran esfuerzo, adquirido en París en la primavera de 1914.En él figuraba un letrero llamativo donde se leía “ Petróleo Gal” , anuncio de una loción capilar.Hedilla fue el primer aviador que introdujo  en su aparato publicidad.

Este año de 1914 obtuvo con él un espectacular triunfo y record al realizar un viaje entre Santander y Angulema (560 Km) en solamente cinco horas.

Conforme a lo previsto el día 2 de septiembre (1915) vecinos de Cuenca y forasteros se encaminaron al paraje Fuente de la Teja (en el camino del Terminillo) en una tarde impropia de la estación veraniega con ambiente fresco y algo ventoso que aumentaba el riesgo y probabilidades de accidente.

Hedilla tuvo que efectuar varias pruebas y reconocimientos en el monoplano por avería del motor cuando iniciaba el despegue a las 5 de la tarde. Durante  ese tiempo la gente se impacientaba y algunos abandonaron el lugar.

Con su peculiar y característico estilo, ”El Tío Corujo” seudónimo de Julián Velasco de Toledo escribía en su periódico estos versos: “Cuando se marchó la gente /  voló el aviador Hedilla / a él no le vimos volar /  ¡pero a ellas las pantorrillas … ¡ “

Una vez subsanada y reparada la avería el famoso piloto  tomó altura con su monoplano hasta superar los 500 metros en un vuelo de 16 minutos de duración y 20 kilómetros de recorrido sobre la carretera de Teruel y atravesando la capital por la calle Mariano Catalina (Carretería) acercándose a las márgenes del río Júcar, culminando la exhibición con un espectacular descenso al lugar elegido para llegar a tierra mientras la banda provincial de música amenizaba el espectáculo que finalizaba con una gran ovación de los presentes, no pudiendo repetir otros vuelos por los sucesos adversos sucedidos que agotaron el tiempo provechoso para la exhibición.

Al día siguiente, más temprano de lo deseable para que la afluencia de público fuese mayor, realizó Hedilla varios vuelos siendo el mejor, según la crónica periodística, el último de ellos con un recorrido de 22 minutos de duración,diferente al efectuado el día anterior cruzando en dos  ocasiones el espacio urbano “ para que pudiese ser visto con todo detalle y aterrizó magistralmente “, con el sobresalto súbito e inesperado producido por una parada momentánea del motor que originó el descenso del monoplano en vertical hasta un centenar de metros

Ese mismo día fue desmontado el aparato y junto con el aviador tomaron rumbo a su destino, Guadalajara en el tren correo con transbordo en la capital de España. Mientras en la memoria de los conquenses quedan grabadas las imágenes vistas en esas dos jornadas festivas.

Aquel año Hedilla realizaría vuelos y exhibiciones en las ciudades de Teruel, Toledo, Ávila y Badajoz.

Cuando el intrépido aviador y diseñador   de aeroplanos se encontraba en la cumbre de su carrera gozando de sus triunfos y éxitos llegaría el trágico accidente que acabaría con su vida (30-10-1917) al caer verticalmente el avión que pilotaba estrellándose en El Prat (Barcelona) junto a la desembocadura del río Llobregat, cuando faltaban diez días para cumplir 35 años

Sí puede afirmarse el agrado y satisfacción que este tipo de acontecimientos deportivos ,casi desconocidos, ocasionaban entre los ciudadanos de la pequeñas ciudad, imagino que similar al de otros lugares, como se deduce ,igualmente, de otro hecho ocurrido el 17 de noviembre de 1917 cuando una multitud de personas de toda condición se dirigía de forma alegre y festiva por carretera a las cercanías de Albaladejito a causa de la noticia que se había propagado por la capital la noche anterior en relación con el aterrizaje previsto de una cuadrilla de 6 aviones militares en prácticas con base en la capital alcarreña.

Tenía su origen la noticia en un despacho telegráfico que había recibido el conocido industrial, Manuel Caballer para que tuviese preparado el suministro de unos bidones de gasolina destinados al viaje de regreso, pero un nuevo telegrama anunció la cancelación de vuelo previsto ese día y por consecuencia la gente que estaba entusiasmada y emocionada se llevó una fuerte desilusión regresando a sus hogares.

Unos días más tarde (23 de noviembre) aterrizaron por la mañana en el paraje Fuente de la Teja dos aeroplanos militares de 4 alas (biplanos) que habían despegado en Guadalajara, lugar que se llenó de público cuando la noticia se propagó por la ciudad y especialmente a primeras horas de la tarde, una gran fiesta pública, especialmente cuando uno de los biplanos despegó haciendo un esplendido y vistoso recorrido por encima de las viviendas.

El otro aparato no tuvo la misma suerte y no pudo levantar el vuelo por avería aplazando su salida al día siguiente

Estas y otras exhibiciones aéreas,  fiestas de la aviación, quedaron fijadas en el recuerdo de nuestros antepasados algo que no ofrece duda principalmente por la novedad de lo no visto  hasta entonces que causaba admiración y extrañeza...Igual ocurriría cuatro décadas después, alguna vez lo he escrito, cuando presenciamos el 20 de octubre de 1957 las espectaculares acrobacias del príncipe Constantino Cantacuzeno con su avioneta Bü-133 en el campo de futbol “La Fuensanta” totalmente lleno de público igual que sus alrededores, especialmente su vuelo invertido casi tocando el terreno de juego que nos llenó de asombro y susto a quienes tuvimos la suerte de presenciar y apreciar las excelentes y meritorias genialidades  acrobáticas del príncipe, exiliado en España, heroico piloto rumano, combatiente de la II guerra mundial que se ganaba así la vida, expropiado en sus bienes, y también ayudaba a sus compatriotas

La locomoción aérea continúa con riesgo y peligro, pero al mismo tiempo con gran seguridad gracias al progreso de la ciencia   

 

Julio 2022